Cambiar de pendientes cuesta un minuto, y por eso son la forma más sencilla de probar el visagismo en casa. Fíjate en tres cosas del pendiente: dónde termina respecto a la mandíbula, si su forma es recta o curva y qué tamaño tiene en relación con tu cara.
El largo: dónde termina el pendiente
Un pendiente que termina justo a la altura de la mandíbula la marca, igual que un corte de pelo que acaba ahí. Si termina por encima, en el lóbulo, deja la atención en la mirada y los pómulos. Si cae por debajo, alarga la cara y estiliza el cuello.
Fíjate también en el cuello de la prenda. Un pendiente largo y un cuello alto compiten por el mismo espacio, mientras que con un escote en pico los dos dibujan la misma línea vertical. En un estudio coreano con 192 universitarias, el tamaño de pendiente que les parecía más armonioso también cambiaba según el escote (Jeong, Yoon y Choi, 2009). Qué escote te favorece depende de tu cuerpo, y te lo explico en el artículo sobre la morfología corporal.
Qué pendientes favorecen a cada forma de rostro
La forma funciona igual que en la montura de las gafas: unas líneas contrarias a las de tu cara equilibran y unas parecidas potencian. En la asesoría lo trabajo a partir de la forma de tu rostro.
El tamaño va en proporción a tu escala. Un pendiente enorme se lleva todo el protagonismo si tus rasgos son finos, mientras que unos diminutos casi desaparecen en una cara de rasgos grandes y marcados.
Forma de rostro | Cómo reconocerla | Pendientes que equilibran | Pendientes que potencian |
|---|---|---|---|
Ovalado | Algo más larga que ancha, sin ángulos marcados | Es la forma más versátil: admite aros, lágrimas, formas geométricas o pendientes colgantes, siempre cuidando la proporción general | Los que mejor vayan con tu estilo y tus facciones, sin exagerar los tamaños |
Redondo | Casi tan ancha como larga, con líneas curvas | Largos, verticales y estrechos, o de líneas rectas o formas geométricas alargadas que estilizan y aportan verticalidad | Aros grandes, redondos y gruesos, o pendientes anchos y cortos |
Cuadrado | Mandíbula recta y marcada | Formas redondeadas: aros (mejor grandes), lágrimas y piezas curvas con caída suave, que restan dureza a los ángulos | Geométricos de líneas rectas |
Alargado | Claramente más larga que ancha | Aros medianos, botones grandes o pendientes que se abren hacia los lados con volumen horizontal | Largos, lineales y finos |
Corazón | Frente ancha y barbilla estrecha | Pendientes con más volumen en la parte inferior, como lágrimas o triángulos con la base abajo | Botones pequeños pegados al lóbulo o piezas más anchas arriba que abajo |
Diamante | Pómulos como la parte más ancha | Aros o lágrimas grandes que den anchura a la altura de la mandíbula y con movimiento en la parte inferior | Botones pequeños o formas geométricas que dejan los pómulos a la vista |

Cómo cambian los pendientes con el pelo y las gafas
El pelo decide cuánto se ven los pendientes. Con el pelo corto o recogido se ven enteros y puedes elegir piezas con más presencia. Con una melena suelta, unos pendientes pequeños desaparecen, y los largos o los aros se asoman entre el pelo.
Si llevas gafas, ya tienes una línea marcada en el centro de la cara. Unos pendientes muy grandes suman otro punto de atención muy cerca, así que muchas veces funciona mejor que uno de los dos sea protagonista y el otro, discreto.
En el artículo sobre las gafas te conté el caso de Ana, que tiene la cara redonda. Llevaba unos aros anchos y pequeños que no pasaban del lóbulo. Le habrían ido mucho mejor unos pendientes largos, verticales y estrechos, o de formas geométricas alargadas, que le habrían dado verticalidad.
Cómo saber qué pendientes te favorecen
Elige dos pares muy distintos, por ejemplo unos aros y unos largos, y hazte una foto de frente con cada uno, primero con el pelo recogido y luego suelto, siempre con la misma luz. Al comparar, mira la cara y no el pendiente: dónde se ve más ancha, si la mirada gana o si se marca más la mandíbula.
Para elegir entre dorado y plateado, o el color de las piedras, mira tu colorimetría, igual que con la ropa.




